Fundador de la World Wide Web propone crear una Constitución para el Internet



En la actualidad el Internet se ha convertido en uno de los espacios más cruciales, caóticos y concurridos en el mundo. ¿Por qué? Básicamente se debe que muchas empresas invierten en él, alberga comunidades digitales y es el espacio predilecto de muchos para realizar ciberataques y violar datos personales de los usuarios. En este sentido, una de las grandes preocupaciones es regularlo para tener una buena gestión del espacio, situación que parece complicada debido a que cada país tiene leyes y regulaciones distintas.


Por años varios grupos, gobiernos y compañías de escala internacional han estado en contacto constante para decidir cómo crear un mejor entorno en el internet. No solo para que los usuarios no se vean afectados por agentes maliciosos o reducir la incidencia cibercriminal. También su intención es establecer parámetros que les permitan, según sea el caso, vigilar o recriminar a los entes que no adopten las reglas . O saber cómo evolucionar su negocio sin tanta controversia.


Por lo anterior, el fundador de la World Wide Web, Tim Berners-Lee, acaba de lanzar su Contract for the Web. Se trata de una serie de reglas, buenas prácticas, derechos y obligaciones para usuarios, empresas, instituciones y otros agentes para actuar en internet.


La nueva “constitución del internet” trata de estandarizar principios en temas como navegación, libertad de expresión y circulación de información, privacidad, etcétera. Como parte del anuncio, varias empresas, instituciones de gobierno y organizaciones civiles se comprometieron a honrar el documento, que no es de calidad vinculante. Entre las marcas más importantes que firmaron esta promesa se cuentan Google y Facebook.


¿Servirá esta regulación?


No sería la primera vez que un grupo de agentes de la industria digital se unen para regular el internet o un aspecto de éste, cuando menos con el uso de mejores prácticas.


Este documento podría parecer una iniciativa muy simple, pero también tiene el potencial de tener grandes resultados a futuro. Al final, se trata de establecer un estándar al que puedan adecuarse fácil y rápidamente varios organismos y compañías.


El mayor problema de fondo es todavía el carácter no vinculante de este trato. Si bien hay marcas e instituciones que tienen buenas intenciones, también es cierto que hay poca motivación para actuar si no hay amonestaciones ni remuneraciones.


Por lo anterior, se tendrá que confiar en la disposición de los internautas para hacer realidad una regulación del Internet.



Con información de Merca 2.0 y agencias.


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