Más psicología y menos tecnología para el marketing digital

30/11/2017

Cientos de empresas gastan en marketing digital y en promoción en redes sociales, sin entender cómo funcionan. Jonah Berger, de Wharton, tiene aconseja cómo para aprovechar esos recursos.

 

Por Carlos Morales / Fotos: Gerardo Luna

 

Vivimos en una nueva era dorada para los negocios. El surgimiento y auge de internet, el marketing digital, el teléfono inteligente y las redes sociales han permitido que ideas de todos los tamaños encuentren una forma de prosperar y de transformar al mundo. No obstante, en ese frenesí de unos y ceros, es fácil para las marcas perder de vista el lado humano de la relación con sus consumidores.

 

“Hay mucho ruido en torno de conceptos como marketing digital, redes sociales y big data, pero la realidad es que no se trata de tecnología, sino de psicología, de comprender a los usuarios y cómo ven el mundo y lo que necesitan”, afirma Jonah Berger, profesor de Marketing de la escuela de negocios de Wharton, de la Universidad de Pensilvania.

 

El también autor de Contagious, Why Things Catch On y Why Ideas Spread, que exploran la naturaleza de la influencia entre pares, explica que, cuando pensamos en comunicación y marketing, solemos evocar pautas publicitarias en medios.

 

“Si soy una marca y quiero transmitir mi mensaje, pago para que ese mensaje viaje por el canal de alguien más, alguien que atrae a un público a través de un programa de televisión o de radio; así que el pago es por aprovechar ese canal. Pero, recientemente, hemos visto el aumento de la influencia social, en la que las relaciones de persona a persona han jugado un papel mucho mayor”, asegura Berger, en el marco del Foro Masterpass, organizado por Forbes México y MasterCard.

 

El académico detalla que, ya se trate de algo en línea, a través de redes sociales, o fuera de ese mundo digital, el contacto cara a cara y la promoción boca a boca siguen siendo más relevantes. “Hace cinco o 10 años había una tendencia clara en los influencers, personas que tenían mucha más influencia que otras: eran celebridades y personajes con grandes bases de seguidores en línea; pero lo que hemos descubierto recientemente es que existen también los micro influencers, gente como tú o como yo, que no tenemos 10 millones de seguidores en Facebook o Twitter, pero tenemos influencia en nuestra esfera”, dice Berger.

 

Desde su punto de vista, aunque ese influjo se da entre pares de forma sutil, a pequeña escala puede ser aprovechado por los anunciantes para encaminar un comportamiento.

 

“Se trata de encontrar la manera de hacer que más personas se enamoren de nosotros y hablen a más personas sobre nuestros productos y servicios”, comenta.

 

Para Berger, el verdadero reto e

 

s pasar de un modelo de interrupción, el de la publicidad tradicional, a uno de engagement: “No puedes hacer que la gente hable de ti de manera espontánea, si estás interrumpiéndola todo el tiempo con publicidad; tienes que generar contenido que la enganche, experiencias que la hagan querer saber más. Tienes que ser auténtico”.

 

Añade que muchas marcas suponen que la única manera de jugar es creando un mensaje y lanzándolo, pero “en realidad tienes que hacer más trabajo de campo, intentar comprender cuáles son las necesidades de la gente, personalizar el mensaje e intentar hacerlo casi para cada individuo. Eso podría ayudarte a crear una influencia en la comunidad”.

 

https://www.forbes.com.mx/mas-psicologia-y-menos-tecnologia-para-el-marketing-digital/

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