Kronaby: un reloj para estar conectado, nunca distraído

La marca sueca y Matías Varela ponen en hora nuestro día a día desde Estocolmo. Y nos hacen un favorazo…

 

“Cuando grabamos la escena en la que el Cartel de Cali intenta ahogarme con una bolsa de plástico, los de Netflix me preguntaron si quería que hicieran unos agujeros en la bolsa para que entrara un poco de aire. Les dije que no, que lo haría a pelo, tal y como se ve en pantalla.” A Matías Varela (Estocolmo, 1980) le delata su acento gallego, el mismo que aprendió en sus escapadas en verano a Cambados, a aquellas verbenas eternas en las que, según voces amigas, le gustaba enfundarse las camisetas de las peñas mientras bebía albariño y comentaba la última temporada del Celta de Vigo. Observándole, tez morena y barba perfilada, antítesis del estereotipo sueco, uno ve a Jorge Salcedo, el jefe de seguridad del (hijueputa) clan Orejuela con el que Matías Varela se reveló como una de las grandes sorpresas de Narcos en su etapa post-Escobar.

 

LE GUSTABA ENFUNDARSE CAMISETAS DE PEÑAS MIENTRAS BEBÍA ALBARIÑO Y HABLABA DEL CELTA DE VIGO

 

Pero, observándole bien, desde los bastidores de un desayuno de prensa celebrado en la terraza de un céntrico edificio de su Estocolmo natal, uno ve a aquel hijo de inmigrantes gallegos que hace unos años decidió colgar los bártulos de albañil para dedicarse al cine y hacer sus primeros pinitos en las nórdicas Miss Sweden y Snabba Cash, trilogía de acción que le valió una nominación a los Guldbagge (los Goya suecos), así como en la adaptación cinematográfica del videojuego Assassin’s Creed (Justin Kurzel, 2016) y Point Break(Ericson Core, 2015), remake de la mítica Le llaman Bodhi que supuso su verdadero salto internacional antes de aterrizar en Colombia para rodar, durante ocho meses, la tercera temporada de Narcos.

 

Su compromiso y versatilidad a la hora de encarnar papeles que oscilan entre villanos y testigos protegidos, sumado a aquel mestizaje, tan exótico como necesario en estos tiempos de banderas y proclamas nacionalistas, que hace que en Galicia le vean como sueco y en Suecia como un gallego, le han convertido en el rostro de la nueva campaña de Kronaby, referente desde el año 2015 en la producción de relojes inteligentes. A simple vista, los iconos de esta marca de relojería sueca no dejan de ser piezas de espectacular factura artesanal. Nada más lejos de la realidad… El secreto mejor guardado reside en un alma puramente revolucionaria, pues, a diferencia de otros modelos de smartwatches, Kronaby apuesta por mantener un diseño clásico y escandinavo con un interior lleno de tecnología sofisticada.

 

Y es ese mestizaje, como el de Matías Varela, el que lo convierte en un artilugio imprescindible no solo como accesorio físicamente atractivo, sino como una herramienta útil y funcional en nuestro día a día. La premisa es clara: estar conectado, no distraído. “¿Cuántos de los hoy aquí presentes han dependido de la pantalla de su móvil en las últimas 24 horas?”, pregunta Matías Varela a un grupo de periodistas e invitados. Y es entonces cuando una sala tecnológicamente alienada, como un capítulo más de Black Mirror, levanta la mano sin excepción.

 

Hay algo en la nueva campaña de Kronaby que recuerda, precisamente, al espíritu distópico y didáctico (que no alarmista) de la serie de Charlie Brooker para Netflix: la pérdida de la cercanía humana en favor de un entorno digital donde las pantallas se convierten en ventanas a la abstracción de nuestras vidas. “La tecnología es un arma de doble filo”, comenta Henrik Jarl, Director de marketing y comunicación internacional de Kronaby: “No podemos renunciar a sus ventajas y posibilidades, pero tenemos que ser conscientes de que puede devorar nuestras relaciones sociales.” Es en este contexto de reposada reflexión donde los relojes Kronaby encuentran su mejor excusa, una excusa necesaria e ineludible si lo que queremos es llevar una rutina ajena a las distracciones e interrupciones no deseadas.

 

Gracias a la app de Kronaby para smartphones, el usuario puede conectar el reloj a su dispositivo móvil y adaptar las distintas características que ofrece la app a sus propias necesidades. Entre las posibilidades, la opción de rechazar llamadas y mensajes entrantes desde la corona del reloj; la función de localizar el móvil cuando no lo encuentras pulsando uno de los dos botones secundarios; la posibilidad de contar los pasos que das al día, de guardar lugares de interés, de controlar la música y el volumen, de conectar la cámara del propio móvil o de notificar a uno de tus contactos la ubicación personal a través de una señal de emergencia. “Puedes, incluso, hacer que el reloj vibre una vez si te llama tu abuela”, apunta Matías Varela: “Dos veces si te llama tu jefe y tres veces si te llama tu madre." Por poder, puedes hacer que vibre según el contacto que tú decidas dentro de la función de notificaciones filtradas que ofrece la aplicación.

 

Y por poder, podríamos habernos tomado una copa de albariño con Matías Varela mientras hablábamos de Colombia, de Iago Aspas o del próximo proyecto que se trae entre manos con Netflix a nivel internacional. Sí, nos lo ha confirmado. Pero nos gusta jugar y hacer el gamberro, sobre todo si estamos con un gallego en el piso 15 de un edificio en mitad de Estocolmo. Le pusimos contra las cuerdas preguntándole en qué eran mejor los españoles que los suecos y viceversa... Y entró al trapo. Pero lo hizo a su estilo: conectado y nunca distraído.

 

 

 

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